No. 43 abril de 2014

Chigüiros vs. depredación capitalista: Un capítulo más de la destrucción global de la vida
Jesús Gualdrón
Una representativa encuesta realizada en Alemania en agosto de 2010 por el Instituto de Investigación de la Opinión Pública (emnid), en la cual se preguntaba quién deseaba seguir viviendo en el capitalismo, arrojó que el 88% de los ciudadanos alemanes respondió que deseaban un nuevo orden económico. En su opinión, el capitalismo no tendría entre sus preocupaciones asegurar la equidad social, la defensa del ambiente ni un uso adecuado de los recursos. De la misma manera se comporta una investigación de la Universidad de Jena, realizada en el otoño de 2010, según la cual el 45% de todos los entrevistados y el 52 % de los menores de 30 años apoyaban el siguiente enunciado: “El capitalismo conduce al mundo a su destrucción”. La autora se pregunta a renglón seguido si los padres realmente creen que a sus hijos les irá en el futuro mejor de lo que les ha ido a ellos mismos. “¿Quién confía todavía en que el capitalismo les posibilitará a las futuras generaciones una vida mejor?”. Y termina citando nada más ni nada menos que a Klaus Schwab, el cofundador y director del Foro Económico de Davos, el foro de la élite mundial: “Se puede decir de manera absoluta que el sistema capitalista en su forma actual no encaja en el mundo de hoy”. ¡Ni siquiera los capitalistas confían plenamente en su propio orden! ...

No. 42 marzo de 2014

La otra política: Cumbre de las clases subalternas del campo
Fernando Álvarez
Junto con el inicio de los diálogos de La Habana tendientes a solución política del conflicto social y armado y la realización del Paro Nacional Agrario del año pasado, la Cumbre Nacional Agraria Campesina, Étnica y Popular, del 15 al 17 de marzo, representa uno de los hechos políticos más significativos de las clases subalternas en su historia presente.
La Cumbre se ha constituido en lugar de encuentro de múltiples dinámicas constituyentes que, en medio de la movilización y la lucha, han sido gestadas por diversas expresiones organizadas del campo popular. Para el destino de las luchas del pueblo colombiano tiene un profundo significado que campesinos, indígenas, afrodescendientes y otros trabajadores de campo hayan tomado la decisión de avanzar en un proceso de unidad, el cual ha de conducir en primera instancia a la construcción de un pliego único, que unifique en los propósitos de confrontar el modelo económico neoliberal y de condensar las principales aspiraciones de los explotados y dominados del campo para su buen vivir. El pliego único será el instrumento que dotará al movimiento con las herramientas políticas necesarias para llevar a cabo el Paro Nacional, que las organizaciones convocantes de la Cumbre han anunciado para finales del mes de abril.

No. 41 febrero de 2014

Cerrar filas contra el Estado policivo
Fernando Álvarez
Las recientes escuchas de la inteligencia militar a integrantes de las delegación del Gobierno en los diálogos de La Habana han puesto una vez más en evidencia los límites de una política de seguridad que continúa inspirándose en las doctrinas del Pentágono y de las agencias de inteligencia estadounidense, diseñadas en los tiempos de la “guerra fría”. Se trata de las doctrinas de la “seguridad nacional” diseñadas para combatir el llamado enemigo interno, concebido éste a partir de toda expresión que pueda poner en cuestión el orden de dominación establecido. Por ello, tal doctrina se orienta en primera instancia a enfrentar a las fuerzas opositoras, así como a sus liderazgos políticos y sociales, a través de múltiples mecanismos que abarcan el amplio espectro que existe entre la guerra sicológica y las prácticas de guerra sucia; aplicadas todas ellas durante décadas de guerra contrainsurgente y de cierre autoritario del régimen político.
La lógica perversa de la inteligencia del Estado, además de haberse naturalizado y entrar a hacer parte de la cotidianidad del ejercicio abusivo del poder, no sólo se aplica a los agentes de sus propios inspiradores, sino que pretende justificarse como parte de un cuestionable orden de legalidad que hoy extiende sus tentáculos a la vida privada, aún en su cotidianidad. En nombre de la guerra contra el terrorismo asistimos, como quedó consignado en la Ley de inteligencia, a la normalización del Estado policivo en Colombia. ...

No. 40 diciembre de 2013

Mandela
Jesús Gualdrón
Nelson Mandela era ante todo un revolucionario. Un hombre que se guiaba por aquella convicción profundamente ética que resumió en su discurso de aceptación del Premio Nobel de Paz, el 10 de diciembre de 1993: “Entendemos este llamado, de que dediquemos lo que nos queda de vida al servicio de nuestro país, para demostrar en la práctica que la condición normal de la existencia humana es la democracia, la justicia, la paz, el no racismo, el no sexismo, la prosperidad para todos, un medio ambiente sano y la igualdad y solidaridad entre la gente”.
Al logro de ese propósito había dedicado su vida desde sus días de estudiante, y continuó haciéndolo luego como abogado y como dirigente del Congreso Nacional Africano (CNA). Pero también en la resistencia armada contra el régimen de segregación racial, el apartheid, que condenaba a su pueblo a la miseria y la esclavitud: junto con Oliver Tambo, Mandela perteneció al grupo de luchadores sudafricanos que en 1961 fundó el brazo armado del CNA, La lanza de la nación.
El 12 de junio de 1964, Mandela fue condenado a cadena perpetua. Su crimen: persistir en esa resistencia; en palabras de sus jueces: “El crimen del que los acusados han sido declarados culpables […] el de conspiración, es en esencia un crimen de alta traición”. Esta cita puede leerse en su hermoso y conmovedor libro autobiográfico ...

No. 39 noviembre de 2013

Zarpazos de la ultraderecha
Jesús Gualdrón
El ultraderechista Uribe Centro Democrático se presenta como ubicado en una dimensión del espectro político de la que está muy distante. Pretende, así, ocultar su esencia y confundir y manipular a la opinión pública para desviar la atención de las propuestas liberticidas y contrarias al interés nacional que constituyen la naturaleza del programa esbozado por su caudillo, Álvaro Uribe, en la convención de esa agrupación política recientemente realizada.
La denominación del partido, los antecedentes oscuros y las incidencias propias de un cónclave que tanta dudas deja sobre su transparencia patentan una de sus características esenciales: Se trata de una estructura autoritaria, vertical y mediatizada, en la que se impone el culto a la personalidad y la voluntad omnímoda del caudillo –a quien se confieren en la práctica atributos mesiánicos–, que pretende construir sobre la base de un desmedido fanatismo, del servilismo, el sometimiento de sus seguidores y el resultado de las encuestas de opinión un proyecto de país basado en los mismos presupuestos.
Por otra parte, salta a la vista que el pensamiento ...

No. 38 octubre de 2013

A propósito de la Alianza Verdes-Progresistas
Daniel Libreros Caicedo
Es típico en periodos en donde la resistencia de los oprimidos no produce resultados inmediatos, cuando el funcionamiento del capitalismo aparece como inmodificable y no se avizoran en el horizonte transformaciones en el status quo, que el oportunismo y el cinismo ingresen al campo de la llamada izquierda. El neoliberalismo surgió como resultado de la imposición de una correlación internacional de fuerzas a favor del capital y en contra de los trabajadores y los pueblos desde los inicios de la década del ochenta. Desde ese momento hemos presenciado un desfile de personajes y partidos que proclamándose de izquierda han sido fieles ejecutores de las políticas neoliberales. La socialdemocracia europea y el Partido de los Trabajadores del Brasil constituyen ejemplos emblemáticos de esta apuesta política.
En Colombia venimos observando un espectáculo político con propósitos similares. La unificación tan divulgada por los medios de comunicación entre Progresistas y Verdes con propósitos exclusivamente electorales hace parte de un repertorio ya conocido. Aparecer como una tercería consentida por el establecimiento en medio de las contradicciones entre el uribismo y Santos para ganar adeptos a una causa controlada por liderazgos que solamente buscan beneficios personales.

No 18, primer semestre de 2013


Ocho tesis sobre el neoliberalismo (1973-2013) José Francisco Puello-socarrás; La producción campesina del territorio. Zonas de Reserva CampesinaJairo Estrada Álvarez; Zonas de reserva campesina: un campo de lucha Ana Milena Gómez Márquez; La Seguridad Democrática: ¿Un caso de Populismo de Derecha? Luis Humberto Hernández; Notas críticas sobre "América Latina en la geopolítica del imperialismo" de Atilio Borón Emiliano Teran Mantovani; Los logros y retos en Venezuela: Reflexiones más allá del "chavismo sin Chávez" Silvina María Romano, Et Al.; El conflicto en Siria: Análisis y reflexiones François Houtart; La economía de Rusia en la actual crisis José Luis Rodríguez; Gracias, Pep, por hacernos creer (Fútbol, políticas estéticas y educación)Henry D. Sampedro; Redescubriendo a Abraham Lincoln Notas acerca de la película "Lincoln" de Steven SpielbergMarino Canizales P.; "La Izquierda del Siglo XXI" - Aproximaciones críticas Marino Canizales P.

No. 37 septiembre de 2013

A propósito del Paro Nacional Agrario
Daniel Libreros Caicedo
La deplorable situación que actualmente vive el agro colombiano es el resultado de la historia del despojo campesino realizado de manera violenta por latifundistas asociados con el terror de Estado, que terminó por producir el agro con la mayor concentración de la tierra en la región, combinada, actualmente, con la crisis que el control de las grandes empresas transnacionales agrícolas ha abierto en los países dependientes bajo las imposiciones de la globalización neoliberal que en el país ya han llegado a la fase de la destrucción de la producción endógena de alimentos.
Por ello, el paro nacional agrario ha ganado una gran legitimidad en la población rural. En Boyacá y Cundinamarca, en donde reside el campesinado minifundista que produce la mayor cantidad de bienes de la canasta familiar básica de los colombianos, el paro ha impactado en municipios y veredas, incluyendo las ciudades capitales, tal y como lo confirmaron los cacerolazos masivos y solidarios en Tunja y Bogotá y sus poblaciones circunvecinas, caso Fusagasugá, Zipaquirá y Mosquera. Los campesinos del Páramo de Sumapaz bajaron en masa hasta la Localidad de Usme acompañando las movilizaciones nacionales. ...

No. 36 agosto de 2013

Las ambivalencias del Gobierno nacional frente a la ley 160 del 94
Carolina Jiménez M.
Las actuales disputas por la tierra no constituyen un elemento novedoso de la conflictividad en Colombia. Todo lo contrario, éstas han sido un eje importante de la lucha social en el país a través de la historia. En efecto, el tema del acceso a la tierra y su democratización por la vía de una reforma agraria ha ocupado buena parte de la agenda social a lo largo del siglo XX. No obstante, pese a las importantes luchas gestadas desde el movimiento campesino y otros sectores sociales populares, la inequidad en el acceso a la tierra sigue constituyéndose como una de las problemática centrales que se viven en el país, y que incluso bajo las actuales modalidades de organización empresarial del mundo de lo rural tienden a profundizarse.
En efecto, una lectura del comportamiento en la evolución de la estructura de propiedad de la tierra en Colombia de 1984 a 2004 evidencia un aumento en los niveles de concentración de la misma. ...

No. 35 julio de 2013

El Catatumbo o el incalculable valor de la dignidad campesina
Jairo Estrada Álvarez
La resistencia y lucha campesina de El Catatumbo es una prueba más de la validez de una acción política que privilegia la movilización y el despliegue del poder constituyente, en un país en el que el sistema político -tal como manda la maltrecha Constitución de 1991- en lugar de abrirse hacia la mayor democratización, restringe y cierra los espacios de participación social y popular. Resulta cuando menos paradójico que sean los propios campesinos quienes tengan que demandar del Estado el cumplimiento de sus leyes, que para ello deban recurrir a una de las más importantes movilizaciones en defensa de la territorialidad campesina de nuestra historia reciente, y que en ese cometido sean expuestos a las más virulenta y sangrienta represión de las fuerzas militares y de policía, amparadas seguramente en la impunidad del “blanco legítimo” que les ofrece el recién aprobado fuero militar.
El vigor y la dignidad campesina han impuesto el diálogo, sobreponiéndose al dolor que producen los caídos en la lucha y a los mezquinos consejeros gubernamentales que en desvergüenza sin límite osaron llevar su propio “pliego de peticiones” a la convulsionada región. Aún no se sabe en qué terminará el diálogo con un Gobierno mañoso que -en asuntos de contiendas- se caracteriza por menospreciar al contrincante. No la tendrá fácil. En este caso, su contraparte es un movimiento campesino liderado valerosamente por la Asociación Campesina del Catatumbo, Ascamcat, que reúne a decenas de miles de labriegos de ...