Revista Izquierda

No 15, septiembre de 2011

El diálogo es la ruta
Jairo Estrada Álvarez
La dinámica del conflicto social y armado viene mostrando con tozudez que “el fin del fin” anunciado hace un par de años parece no tener fin. En los teatros de la guerra, en ocasiones acompañados de la noticia erigida en espectáculo, se escenifica con mayor frecuencia la imposibilidad de una paz de los vencidos. La confrontación militar muestra incluso que en guerras de largo aliento como la colombiana son posibles las idas y venidas, pues las fuerzas en contienda siempre tienen la posibilidad de desplegar su capacidad adaptativa o de rehacer sus estrategias para proyectarlas en diferente escala. En esas llevamos más de cinco décadas.
Si la guerra no ha tenido solución en su “ambiente natural”, mucho menos la tendrá en el discurso y la retórica, o en los escritorios de los investigadores y de los productores de la opinión. Tampoco ...

Nº 14, agosto de 2011

Fuerte olor a Frente Nacional
Jesús Gualdrón
El ingreso del Partido Verde a la todopoderosa coalición de gobierno -la mal llamada Unidad Nacional- constituye, de hecho, otra elocuente muestra de la búsqueda de la unanimidad total que subyace al excluyente modelo político que se ha venido implementando en nuestro país en los últimos años.

Por parte de los verdes, este paso representa una demostración evidente de su incapacidad de generar un proyecto político alternativo, independiente de la decisión del bloque de poder de profundizar el camino de la entrega del país al capital transnacional, y de su total sumisión a las metas estratégicas asociadas a esa política. ...

Nº 13, julio de 2011

Sostenibilidad fiscal para pagar la deuda
Daniel Libreros Caicedo
El acto legislativo sobre sostenibilidad fiscal que el Congreso de la República acaba de aprobar impide a las organizaciones sociales y a la ciudadanía en general utilizar las instancias judiciales para exigir derechos sociales. Efectivamente, esta reforma constitucional posibilita que dentro de los tres días siguientes a la expedición de una sentencia por parte de las altas cortes, el Gobierno o el Procurador la objeten alegando que exige gastos superiores a los definidos conforme a la sostenibilidad fiscal.
El Congreso aprobó adicionalmente la llamada “regla fiscal”, norma que exige que en la programación presupuestaria anual el Gobierno garantice el pago de los intereses de la deuda pública antes de programar los gastos. Como si fuera poco, el Ministro de Hacienda -haciendo eco a las exigencias del FMI- ha anunciado otra reforma tributaria con la que se reduciría aún más el impuesto de renta, a pesar de que hace pocos días el propio DNP reconoció que las exenciones fiscales a los inversionistas suman 9 billones de pesos año.
Este comportamiento del gobierno de Santos y del bloque parlamentario que lo acompaña ratifica que han diseñado una política de ajuste fiscal de largo plazo en contra del pueblo colombiano ...

Nº 12 junio de 2011

Los Gobiernos de izquierda
Jesús Gualdrón Sandoval
Refiriéndose a la alcaldía de Samuel Moreno en Bogotá, el periodista Antonio Caballero le recomienda al Polo Democrático Alternativo no aspirar a gobernar, sino ejercer desde posturas de izquierda la crítica permanente de los gobiernos de derecha. Al leerlo, se siente uno tentado a pensar que el agudo escritor abriga la convicción de que la función gobernante le corresponde a la derecha y, lo que es más sorprendente, que la derecha es sensible a la crítica de la izquierda. La realidad es, en todo caso, muy distinta: la derecha militarista colombiana no ha dudado en exterminar a sangre y fuego formaciones partidistas completas que ejercen ese derecho. ¡Y cuánta sangre y persecución le ha costado –y le sigue costando– al movimiento popular la defensa de sus reivindicaciones más elementales o la lucha por introducir reformas sociales.
A contrapelo del mencionado consejo, si le corresponde a la izquierda pugnar por el poder y hacer todo lo posible por conservarlo. Y no precisamente para engolosinarse con él y emular en ello a la derecha recurriendo a sus expedientes, sino porque la sociedad colombiana exige cambios trascendentales que la izquierda debe implementar en todos los espacios políticos en los que asuma posiciones de poder, incluidos, naturalmente, los gobiernos locales, como es el caso de Bogotá. En efecto: ...

Nº 11 mayo de 2011

Primero de Mayo ¡A fortalecer las luchas, la solidaridad y la unidad de los trabajadores!
Jesús Gualdrón Sandoval
Con el telón de fondo de las magníficas manifestaciones populares del pasado 7 de abril que vincularon masivamente a estudiantes, profesores y trabajadores en el rechazo a la política de arrasamiento de los derechos sociales del pueblo colombiano, se ha celebrado el Primero de Mayo, el día de lucha y solidaridad de los trabajadores del mundo, que surgió hace 125 años regado por la sangre de los mártires masacrados por la policía en la plaza Haymarket (Chicago) mientras luchaban por el reconocimiento de la jornada laboral de 8 horas. Cuatro de sus líderes, los dirigentes anarquistas August Spies, Albert Parsons, Adolph Fischer y George Engel, fueron ahorcados al mediodía del viernes 11 de noviembre de 1887, después de juicios amañados, como posteriormente pudo demostrarse. Es también su memoria la que hoy se enaltece.
El Primero de Mayo es una celebración combativa que une a los trabajadores del mundo en su lucha permanente contra el capital. En una época en que la reivindicación de la lucha de clases como motor del desarrollo histórico es presentada como una tesis obsoleta por los propagandistas del neoliberalismo, los trabajadores y los pueblos del mundo enfrentan con mayor fuerza que nunca las consecuencias de la aplicación de un modelo socioeconómico fundamentado en la transnacionalización del capital.

Revista Izquierda nº 11 - mayo de 2011. Separata

La universidad sitiada
Análisis crítico del proyecto de reforma de la Ley 30 de 1992

Después de haber sido retirado de la discusión parlamentaria el proyecto de financiación de las universidades públicas que, en las postrimerías del uribismo, se le quería dejar como legado al gobierno santista, su contenido ha sido integrado por la actual administración presidencial en una propuesta más amplia y explícita, en la cual se ha despojado de todos los disfraces para confesar en forma cínica cuál es la política de educación superior que, para los fines de la organización capitalista en estos tiempos, enarbola y promueve el Estado colombiano para darle continuidad y profundizar lo andado y avanzado durante los ocho años autoritarios.
Aunque el debate se extenderá durante todo el transcurso de este año, pues sólo se presentará al Congreso en la legislatura que se inicia en julio –decisión que parece tener la pretensión, esa sí oculta, de provocar una especie de desgaste de la protesta radical contra la iniciativa y de confluir en un nuevo texto "ajustado" que, como siempre, se considerará fruto de los aportes y reflexiones racionales de apertura democrática de la discusión que, se afirmará, el gobierno ha brindado–, la respuesta crítica ha sido inmediata y ha estado acompañada de manifestaciones y expresiones públicas, cuyo vigor permite augurar que esta controversia será útil no para mejorarlo o para plantear una alternativa, como en forma siempre ingenua y de buena fe se pretende, sino para ahondar en el conocimiento y en la comprensión de la problemática y para cualificar las reivindicaciones. ...


No. 10. Abril de 2011

Un Estado canalla muy santo
Jorge Gantiva Silva
A diferencia de quienes simulan una paz nacional, un nuevo estilo y un nuevo ambiente por parte del gobierno del presidente Santos, hoy el país no parece recuperarse de la horrible noche a la que ha sido sometida por la violencia y la corrupción. Más allá de la maquinación santista, el desangre entre los colombianos continúa; la filtración y el control de las mafias, de la parapolítica y de los carteles de la corrupción convierten a Colombia en un estado canalla que ha socavado profundamente el ya precario Estado social de derecho, y sigue postergando la posibilidad del bienestar y la prosperidad, el respeto de los derechos fundamentales y la dignidad de los colombianos. Al Estado colombiano no le fueron suficientes sus victorias militares; sino que ahora se empeña en completar su estrategia eliminando derechos, conquistas sociales, territorios ancestrales, privatizando el agua, los recursos naturales, la educación pública; acompañada de una nueva ola de violencia contra comunidades, líderes sociales, jueces, periodistas, defensores de derechos humanos, víctimas de los crímenes de estado. Este ambiente santista no deja de sorprender al mundo democrático, pese a la “santurronería angelical” de querer pasar gato por liebre con la simulación de la conciliación y el consenso nacional. Este mes que acaba de terminar ha sido particularmente tenebroso. El asesinato de la jueza en Saravena, Gloria Gaona, es un crimen que avergüenza a Colombia ...

No. 9. Marzo de 2011

Negociación, democracia y reformas: Imperativos del momento
Jesús Gualdrón Sandoval
“Es un momento excepcional el que tenemos ante nosotros. Es justo y es válido demandar que ahora mismo haya conversaciones y compromisos para que la contienda militar no descargue de nuevo más sufrimiento entre la población, y para que no decaiga la voluntad de diálogos de paz que se está expresando, tanto por el Gobierno de Colombia, como por las organizaciones insurgentes ELN y FARC-EP, como se acaba de verificar con la liberación unilateral de cinco personas.” Así reza el documento convocatorio del Encuentro en Buenos Aires por la paz en Colombia, un evento que sesionó del 21 al 23 de febrero pasados, promovido por importantes organizaciones y personalidades nacionales e internacionales preocupadas por la persistencia del conflicto social y armado en Colombia y por el deterioro de la situación de derechos humanos en nuestro país. Contrasta este interés de amplio sectores de la opinión democrática continental con la actitud de la ultraderecha militarista colombiana que continúa estimulando una respuesta violenta a los conflictos sociales e, incluso, chantajeando al país con la amenaza de una ofensiva criminal ante cualquier posible medida de restitución de tierras y reparación efectiva de las víctimas de la barbarie paramilitar, la cual, lejos de haber desaparecido, como siguen pregonando los agentes del régimen, levanta su horrorosa testuz ensangrentada ante cualquier leve posibilidad de una reforma democrática.

No. 8. Febrero de 2011

Tragedia invernal y estrategia de acumulación
Jairo Estrada Álvarez
Lentamente van quedando en el olvido las dramáticas imágenes de lo que se ha denominado en los medios de comunicación la tragedia invernal. Múltiples lugares de la geografía rural y urbana y más de dos millones de afectados regresan a su normalidad: a la pobreza extrema que reproduce una secular existencia humana precaria. Las causas sistémicas de semejante situación, tales como la destrucción de las condiciones socioambientales por la tendencia histórica de la acumulación capitalista, la escandalosa concentración y centralización de la riqueza y del ingreso, la guerra social impuesta por las clases dominantes o la ocupación del territorio que produce y reproduce la marginalidad social, son soslayadas y, en lugar de ello, todo se presenta como fruto de causas naturales. Consecuente con una retórica que busca instalar la idea de la ruptura y el cambio en medio de la continuidad, el gobierno de Santos intenta ahora erigirse en el mandato de la reconstrucción. Se ha llegado al extremo de sugerir que podríamos estar frente a un estadista, de esos que “pasan a la historia”, el Roosevelt colombiano. Y ese empeño –de la misma forma que el anuncio oficial del fin de la violencia y el inicio del posconflicto– es una empresa muy bien organizada y calculada, que cuenta además con la orquestación y resonancia de los medios de comunicación. Lejos del liberalismo social que pudo haber inspirado a Roosevelt en la búsqueda de una salida capitalista de la crisis cercana al ideario keynesiano, la tercera vía de la retórica santista representa más bien una profundización del proyecto político económico del neoliberalismo.

No. 7. Diciembre de 2010

¡El Estado no es usted!
Jesús Gualdrón Sandoval
El asilo es un derecho de cualquier ciudadano perseguido por razones políticas y/o ideológicas. Es una práctica internacional que apunta a la protección de quienes son hostigados y amenazados por un Estado y sus instituciones en razón de sus convicciones o por hacer uso de los derechos básicos que la comunidad de naciones considera dignos de ser salvaguardados. En ese sentido, constituye una institución de carácter político que puede asumir una modalidad diplomática o territorial, y no es aplicable, en consecuencia, en aquellos casos en los que lo que se persigue es un delito común, un acto criminal contrario a la ley del país de origen de la persona que invoca este derecho.
Por ello, nada más justificado que la profunda indignación expresada por la opinión democrática latinoamericana, en primer lugar, por la panameña, contra la concesión de asilo territorial por parte del gobierno de Martinelli a la ex directora del DAS, María del Pilar Hurtado, a quien la justicia colombiana investiga por su participación en delitos, tales como violación de comunicaciones y concierto para delinquir. Estos delitos, cometidos durante el pasado gobierno de Álvaro Uribe, se inscriben dentro de una enorme gama de violaciones de la legalidad colombiana, de atropellos contra las cortes de justicia, de deslegitimación calculada meticulosamente de la oposición política y de persecución a periodistas independientes, cometidas en el entorno inmediato del entonces Presidente por una elite de funcionarios arbitrarios, que ahora pretenden –recurriendo a la figura del asilo– escapar a la acción de la justicia y presentarse como víctimas a quienes se les restringe su derecho al debido proceso.